Campo de la Antropología

El patrimonio y la identidad cultural no son elementos estáticos, sino entidades sujetas a permanente cambios 
Documento de Apoyo
Objetivos:
Ø Reconocer conceptos básicos de la antropología social
Ø Relacionar conceptos de la antropología social, con el trabajo del Psicopedagogo
Ø Analizar diversas nociones de cultura, y sus principales interpretaciones
El campo de la Antropología
La antropología al menos con ese nombre es una disciplina joven que se ocupa del estudio de la naturaleza humana, en sus mas diversas manifestaciones, para ello se nutre de los aportes de diversas ciencias con las cuales establece relaciones de conocimiento, por ejemplo, por medio de la biología intenta descubrir el modo en que el hombre evolucionó desde los antepasados primates hasta su actual estado moderno con un cerebro de una capacidad mayor a los 1.800 centímetros cúbicos, respecto de las relaciones que establecen entre sí las diferentes culturas, es el objeto de la antropología social, en ese sentido es una disciplina eminentemente holista, por cuanto su objeto de estudio es tan complejo que debe recurrir de forma continua a los aportes que otros saberes le pueden entregar.
El objeto de estudio de la antropología entonces, es holísticamente el hombre y en ese sentido, lo es el origen de su diferenciación cultural o alteridad, (es decir la relación existente a partir del reconocimiento de otro que hace posible la existencia del YO, el cual es el individuo). Para la vertiente culturalista, esta definición nos permite darnos cuenta que el objeto de estudio de la antropología social es la cultura, pues, justamente la cultura es lo que aleja y diferencia al hombre del animal, dado que esta es un producto humano. Pero entonces nos conviene en este punto referirnos al propio concepto Cultura. El antropólogo Clyde Kluckhohn, sostiene:

“...para el antropólogo ser humano equivale a ser culto. Hay la cultura en general y después las culturas especificas como la rusa, la norteamericana, la inglesa, la hotentote y la incaica”.
Entonces lo que se estudia es la cultura, aquello que diferencia al humano de los animales es que nuestra especie sale de lo que esta biológicamente determinado para crearse una malla detrás de la cual ve al mundo y se lo explica distinguiendo lo normal de lo extraño, lo aceptable de lo que no lo es, algunos ejemplos de esto son, la manera de saludar inclinándose o dando la mano, el comer con cuchara o con palillos, el quitarse el sombrero o el calzado al entrar a un lugar como señal de respeto. Todos estos son rasgos culturales.

En primer lugar hagamos un acercamiento del concepto cultura y de la evolución de este, en palabras de la investigadora Olga Lucía Molano, el concepto Cultura tiene su origen en discusiones intelectuales que se remontan al siglo XVIII en Europa. En Francia y Gran Bretaña, el origen está precedido por la palabra civilización1 que denotaba orden político (cualidades de civismo, cortesía y sabiduría administrativa)2. Lo opuesto era considerado barbarie y salvajismo. Este concepto se va articulando con la idea de la superioridad de la civilización, por lo tanto de la historia de las naciones que se consideraban civilizadas. El concepto va evolucionando, se van introduciendo niveles y fases de civilización y el significado de la palabra se va asociando a progreso material. Inicialmente, en Alemania el concepto de cultura era similar al de civilización utilizada en Francia, pero con el tiempo se van introduciendo matices (derivadas de años de discusiones filosóficas) que terminan por diferenciar los significados de las dos palabras. Esta diferenciación estaba relacionada con el peligro que los alemanes veían para sus diferentes culturas locales el concepto de civilización transnacional francesa. Para los alemanes, civilización era algo externo, racional, universal y progresiva, mientras que cultura estaba referida al espíritu, a las tradiciones locales, al territorio. Se dice que el término se tomó de Cicerón quien metafóricamente había escrito la cultura del animi (cultivo del alma). Kultur implicaba una progresión personal hacia la perfección espiritual. Antropológicamente cultura se asociaba básicamente a las artes, la religión y las costumbres. Recién hacia mediados del siglo XX, el concepto de cultura se amplía a una visión mas humanista, relacionada con el desarrollo intelectual o espiritual de un individuo: “la cultura incluye todas las actividades características y los intereses de un pueblo”. No obstante, una de las definiciones más conocidas es la del pionero en la disciplina y profesor de la Universidad de Oxford E. B. Tylor quien en su obra “Cultura Primitiva”, señala lo siguiente:

“... conjunto complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otras producciones y maneras de vivir nacidas del hombre que vive en sociedad”.
Por otra parte Kluckhohn, ve a la cultura y al estudio de esta de la siguiente forma:

“La cultura es una manera de pensar, sentir, creer. La constituyen los conocimientos del grupo almacenados (en la memoria de los hombres; en los libros y objetos) para su uso futuro. Estudiamos los productos de esta actividad “mental”: la conducta externa, el lenguaje y los gestos y las actividades de la gente, y los resultados tangibles de cosas como herramientas, las casas, los sembrados de maíz, etc.”

Podemos observar que al interior de la corriente estructural – funcionalista el tema adquiere visiones distintas de acuerdo con el enfoque que pretenden poner de manifiesto. Por una parte, los culturalistas de la Escuela Americana ven a la Antropología como una disciplina dividida en cuatro partes, por otra parte, los funcionalistas de la Escuela Británica ven a la Antropología Social como una subdivisión de la Sociología. Entonces esto nos complejiza el problema, pues esta última vertiente sostiene como objeto de estudio de la antropología a la sociedad. Hebert Spencer y Emile Durkheim fueron una fuerte influencia para que los antropólogos adoptaran el método funcional.
Existe una tercera posición al respecto que es la que presentan Spencer y Comte, quienes se preocuparon por construir una ciencia de la sociedad y la cultura; es decir, que estudiara lo súper-orgánico. Esta teoría sostenía que la comunidad humana es una continuación natural e inevitable del desarrollo orgánico. Esta comparación biológica (analogía organicista), ayudó mucho a establecer en la Antropología Social los conceptos de estructura y función. En el leguaje del funcionalismo, la morfología toma el nombre de estructura social y cada uno de los órganos de un ser se equipara con las instituciones sociales, mientras que la fisiología de éstos es la función que cada una cumple para mantener el sistema social.
Para esta corriente los antropólogos sociales se ocupan principalmente de estudiar a las sociedades primitivas, pero con una concepción diferente de “primitivo”, pues en el lenguaje común “primitivo” se interpreta como atrasado u obsoleto. Pero como explica E. E. Evans Pritchard en un lenguaje especializado el significado es diferente:

“...la palabra “primitiva” no significa que las culturas que califica sean anteriores en el tiempo o inferiores a otras.”

Volvamos al tema de este documento, pues las otras interpretaciones serán tema de estudio en sesiones más adelante, vemos como a partir de la visión. Vemos como a partir de la posición más culturista de la antropología, el objeto del que debemos ocuparnos es la cultura, y podemos constatar también que este concepto posee muchas interpretaciones. Sin embargo, todas las interpretaciones coinciden en un mismo punto; la cultura es producción humana y nos separa del resto de los animales, además entran en la cultura todas las manifestaciones colectivas formales y materiales que el hombre realiza cuando convive con otros hombres.

Otros conceptos asociados al objeto de estudio de la antropología y que siempre resulta conveniente conocer si nos queremos adentrar en el camino de su investigación, son identidad, etnocentrismo, holística entre otros. Haremos ahora un acercamiento lo que estos conceptos significan para el desarrollo del trabajo del antropólogo, de manera que no pretendo agotarlos, lo cual sería quizás una tarea inútil y pretenciosa, sino tal como lo amerita la naturaleza de este curso, poder utilizarlos al momento de comprender los diversos diálogos y relaciones que se establecen entre las diversas corrientes antropológicas.

El primer concepto que analizaremos es de holística, por cuanto hemos señalado en más de una ocasión que trataremos al hombre de manera integral y a partir de sus múltiples manifestaciones. Veamos, La holística alude a la tendencia que permite entender los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que los caracterizan; corresponde a una actitud integradora como también a una teoría explicativa que orienta hacia una comprensión contextual de los procesos, de los protagonistas y de sus contextos. La holística se refiere a la manera de ver las cosas enteras, en su totalidad, en su conjunto, en su complejidad, pues de esta forma se pueden apreciar interacciones, particularidades y procesos que por lo regular no se perciben si se estudian los aspectos que conforman el todo, por separado. La voz griega holos se expresa en castellano como prefijo, hol u holo, y significa entero, completo, "todo"; indica también íntegro y organizado. Con holos se significa totalidad, relaciones, contexto o cualquier evento, aspecto, circunstancia, cualidad o cosa que en su momento esté siendo estudiado o tomado en cuenta, como "uno", como complejidad o como totalidad. Por ejemplo, cuando en una investigación cualquiera se han precisado los aspectos conceptuales y en consecuencia se ha delineado la investigación -se ha focalizado la misma y se ha delimitado-, para los efectos de la investigación ese contexto corresponde al holos de la investigación. Holos alude, entonces, a contextos, a complejidades, a realidades objeto de estudio, en relación con otros holos, es decir, con otros eventos, pues el holos es complejo, expresa múltiples relaciones, es dinámico y está en permanente relación. En otras palabras, el holos -el uno-, es múltiple en sus manifestaciones y expresa relaciones diversas, continuas, a veces insólitas y paradójicas. Constituye el holos la unidad de referencia para el estudio y comprensión de los eventos y de la realidad, en un contexto de relaciones e interacciones multidimensionales constantes. La holística ha estado presente en el desarrollo del pensamiento universal. La comprensión filosófica, desde sus inicios, es holista, es decir, parte de una comprensión universal, global, entera o íntegra de los procesos y de las apreciaciones, para derivar progresivamente hacia aspectos de las realidades comprendidas en dichos procesos.

Otro de los conceptos claves dentro del trabajo que nos convoca, es el de etnocentrismo, pues este ha sido un problema con el que la antropología ha debido enfrentarse de manera permanente para tratar de conservar su carácter científico y su objetividad. Veamos como este problema es enfrentado por Clifford Geertz y Richard Rorty, quienes además se refieren de manera distinta al tema y por tanto desatan una polémica en su visión.

El etnocentrismo descansa en una actitud psicológica antigua, que aparece en nosotros ante una situación inesperada; consiste en repudiar las formas culturales que son diferentes y alejadas de otras más cercanas y con las cuales nos identificamos. Los griegos hablaban de "bárbaro" a todo el que fuese extranjero, mientras que nuestra civilización occidental utilizó el término "salvaje".
Cuando nos enfrentamos al problema del etnocentrismo, estamos obligados a partir del hecho histórico de que el hombre occidental se ha lanzado a la conquista de las culturas, dejando tras de sí un reguero de violencia y de muerte: de la aniquilación de las civilizaciones pre-colombinas a la eliminación sistemática de los indios de Norteamérica; de la trata de negros al exterminio, aún vigente, de los indios del Amazonas y del Mato Grosso. Occidente, por tanto, se está imponiendo como una locomotora dirigida a homogeneizar todas las diferencias culturales. Y como ha advertido Lévi-Strauss, la humanidad actualmente parece cristalizarse en una monocultura.
El peso del etnocentrismo se puede ver de forma patente, también en la construcción intelectual de la historia. El historiador europeo antepone la historia de Occidente a la del resto del mundo, la historia de Europa a la historia de Occidente, y la historia nacional a la historia de los vecinos. Ante esta visión eurocentrista surgió una nueva ciencia social, como la antropología, que pretende conocer la historia no desde la visión de los vencedores, sino desde el conocimiento etnográfico de los vencidos. En este sentido, la etnografía pretende resistir y superar el discurso eurocéntrico del colonizador para dar prioridad a la visión de los vencidos.
Desde esta perspectiva, la antropología se ha ocupado de la variedad de formas de vida de los humanos, captando la particularidad, la idiosincrasia, la inconmensurabilidad de cada cultura. Sin embargo, recientemente, el antropólogo Clifford Geertz ha vislumbrado que la variedad (diversidad cultural) se está difuminando y se está convirtiendo en un pálido y reducido espectro. Existe un proceso de difuminación de contrastes culturales, "vivimos cada vez más en medio de un enorme collage (...) el mundo está empezando a parecerse más en cada uno de sus puntos locales a un bazar kuwaití que a un club de gentleman inglés" (Geertz 1996: 56). La diversidad cultural, por tanto, no se encuentra en espacios lejanos, sino en nuestra propia aldea, nos encontramos inmersos en una época de mestizaje y mezcla de diversidades, somos el resultado y producto de un enorme collage. Ante este proceso de difuminación, surge un problema de gran transcendencia sobre el futuro del etnocentrismo, cuestión amplia a la vez moral, estética, y cognitiva. Normalmente, entendemos por etnocentrismo aquella actitud de un grupo, que consiste en atribuirse un puesto central con respecto a los otros grupos, en valorar positivamente sus propias realizaciones y particularidades, frente a los otros, los diferentes. Podemos decir, en cierto grado, que todos los grupos sociales y culturales son etnocéntricos. Por lo que el etnocentrismo es un sociocentrismo cultural, referido a un grupo humano en cuanto definido por su cultura, o bien a un área cultural (por ejemplo, Europa, o el Islam). Formamos parte de una subjetividad social, etnocéntrica, mayor que nuestra propia subjetividad. Así pues, el etnocentrismo tiene dos vertientes, por un lado es positivo, porque mantiene la cohesión social del grupo y la lealtad de los miembros a ciertos principios. Y en segundo lugar, un cierto etnocentrismo radical puede conducirnos a actitudes y fenómenos como el nacionalismo, el racismo o clasismo social.

Hasta aquí hemos visto algunos de los conceptos centrales de la antropología que debemos tener siempre en cuenta, pero aún nos falta determinar un concepto fundamental, el de identidad cultural, pues siempre es importante preguntarnos, ¿a que nos referimos cundo hablamos de la identidad de un pueblo? Latinoamérica nuestro continente, como joven cultura nacida de la relación de pueblos originarios y de los conquistadores europeos, en muchas ocasiones se siente sumida en la mas profunda de las incertidumbres respecto de su identidad, pues por un lado, aparece la voz siempre presente de nuestros ancestros indígenas y por otro aparece una visión que intenta insertarnos en las costumbres, creencias, organización jerárquica y lengua de los invasores foráneos. Antes de adentrarnos más en las problemáticas que encierra el tema de la identidad cultural, veamos lo que dice Olga Lucía Molano al respecto de la identidad.
El concepto de identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. La identidad no es un concepto fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta continuamente de la influencia exterior. De acuerdo con estudios antropológicos y sociológicos, la identidad surge por oposición y como reafirmación frente al otro.
Aunque el concepto de identidad trascienda las fronteras (como en el caso de los migrantes), el origen de este
concepto se encuentra frecuentemente vinculado a un territorio. “La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como la lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad, las relaciones sociales, ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas de valores y creencias……Un rasgo propio de estos elementos de identidad cultural es su carácter inmaterial y anónimo, pues son producto de la colectividad”6. “Qué es la identidad? Es el sentido de pertenencia a una colectividad, a un sector social, a un grupo específico de referencia. Esta colectividad puede estar generalmente localizada geográficamente, pero no necesariamente (por ejemplo, los casos de refugiados, desplazados, migrantes, etc.). Hay manifestaciones culturales que expresan con mayor intensidad que otras su sentido de identidad, hecho que las diferencian de otras actividades que son parte común de la vida cotidiana. Por ejemplo, manifestaciones como la fiesta, el ritual de las procesiones, la música, la danza. , están condicionadas por factores externos y por la continua retroalimentación entre ambos”.
La identidad está ligada a la historia y al patrimonio cultural. La identidad cultural no existe sin la memoria, sin la capacidad de reconocer el pasado, sin elementos simbólicos o referentes que le son propios y que ayudan a construir el futuro.

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